lunes, 30 de enero de 2017

ORIENTACIONES PEDAGÓGICAS PARA EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS


El desarrollo de competencias plantea el desafío pedagógico de cómo enseñar para que los estudiantes aprendan a actuar de manera competente. En ese sentido, se han definido orientaciones para aplicar el enfoque pedagógico del Currículo Nacional de la Educación Básica, las cuales se enmarcan en las corrientes socio constructivistas del aprendizaje.

*      ORIENTACIONES PARA EL PROCESO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE
Estas orientaciones deben ser tomadas en cuenta por los docentes en la planificación, ejecución y evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje en los espacios educativos. A continuación se presentan y describen cada una de ellas: 

  • Partir de situaciones significativas:

Implica diseñar o seleccionar situaciones que respondan a los intereses de los estudiantes y que ofrezcan posibilidades de aprender de ellas. Cuando esto ocurre, los estudiantes pueden establecer relaciones entre sus saberes previos y la nueva situación. Por este motivo se dice que cuando una situación le resulta significativa al estudiante, puede constituir un desafío para él. Estas situaciones cumplen el rol de retar las competencias del estudiante para que progresen a un nivel de desarrollo mayor al que tenían. Para que este desarrollo ocurra, los estudiantes necesitan afrontar reiteradamente situaciones retadoras, que les exijan seleccionar, movilizar y combinar estratégicamente las capacidades o recursos de las competencias que consideren más necesarios para poder resolverlas. Las situaciones pueden ser experiencias reales o simuladas pero factibles, seleccionadas de prácticas sociales, es decir, acontecimientos a los cuales los estudiantes se enfrentan en su vida diaria. Aunque estas situaciones no serán exactamente las mismas que los estudiantes enfrentarán en el futuro, sí los proveerán de esquemas de actuación, selección y puesta en práctica de competencias en contextos y condiciones que pueden ser generalizables.

  • Generar interés y disposición como condición para el aprendizaje:

Es más fácil que los estudiantes se involucren en las situaciones significativas al tener claro qué se pretende de ellas y al sentir que con ello se cubre una necesidad o un propósito de su interés (ampliar información, preparar algo, entre otros.).
Así, se favorece la autonomía de los estudiantes y su motivación para el aprendizaje a medida de que puedan participar plenamente de la planificación de lo que se hará en la situación significativa. Se responsabilizarán mejor de ella si conocen los criterios a través de los cuales se evaluarán sus respuestas y más aún si les es posible mejorarlas en el proceso. Hay que tener en cuenta que una situación se considera significativa no cuando el profesor la considera importante en sí misma, sino cuando los estudiantes perciben que tiene sentido para ellos. Solo en ese caso puede brotar el interés.

  • Aprender haciendo:

El desarrollo de las competencias se coloca en la perspectiva de la denominada «enseñanza situada», para la cual aprender y hacer son procesos indesligables, es decir, la actividad y el contexto son claves para el aprendizaje. Construir el conocimiento en contextos reales o simulados implica que los estudiantes pongan en juego sus capacidades reflexivas y críticas, aprendan a partir de su experiencia, identificando el problema, investigando sobre él, formulando alguna hipótesis viable de solución, comprobándola en la acción, entre otras acciones.

  • Partir de los saberes previos:

Consiste en recuperar y activar, a través de preguntas o tareas, los conocimientos, concepciones, representaciones, vivencias, creencias, emociones y habilidades adquiridos previamente por el estudiante, con respecto a lo que se propone aprender al enfrentar la situación significativa. Estos saberes previos no solo permiten poner al estudiante en contacto con el nuevo conocimiento, sino que además son determinantes y se constituyen en la base del aprendizaje, pues el docente puede hacerse una idea sobre cuánto ya sabe o domina de lo que él quiere enseñarle. El aprendizaje será más significativo cuantas más relaciones con sentido sea capaz de establecer el estudiante entre sus saberes previos y el nuevo aprendizaje.

  • Construir el nuevo conocimiento:

Se requiere que el estudiante maneje, además de las habilidades cognitivas y de interacción necesaria, la información, los principios, las leyes, los conceptos o teorías que le ayudarán a entender y afrontar los retos planteados dentro de un determinado campo de acción, sea la comunicación, la convivencia, el cuidado del ambiente, la tecnología o el mundo virtual, entre otros. Importa que logre un dominio aceptable de estos conocimientos, así como que sepa transferirlos y aplicarlos de manera pertinente en situaciones concretas.
La diversidad de conocimientos necesita aprenderse de manera crítica: indagando, produciendo y analizando información, siempre de cara a un desafío y en relación al desarrollo de una o más competencias implicadas.

  • Aprender del error o el error constructivo:

El error suele ser considerado solo como síntoma de que el proceso de aprendizaje no va bien y que el estudiante presenta deficiencias. Desde la didáctica, en cambio, el error puede ser empleado más bien de forma constructiva, como una oportunidad de aprendizaje, propiciando la reflexión y revisión de los diversos productos o tareas, tanto del profesor como del estudiante. El error requiere diálogo, análisis, una revisión cuidadosa de los factores y decisiones que llevaron a él. Esta forma de abordarlo debe ser considerada tanto en la metodología como en la interacción continua profesor - estudiante.

  • Generar el conflicto cognitivo:

Requiere plantear un reto cognitivo que le resulte significativo al estudiante cuya solución permita poner en juego sus diversas capacidades. Puede tratarse de una idea, una información o de un comportamiento que contradice y discute sus creencias. Se produce, entonces, una desarmonía en el sistema de ideas, creencias y emociones de la persona. En la medida que involucra su interés, el desequilibrio generado puede motivar la búsqueda de una respuesta, lo que abre paso a un nuevo aprendizaje.

  • Mediar el progreso de los estudiantes de un nivel de aprendizaje a otro superior:

La mediación del docente durante el proceso de aprendizaje supone acompañar al estudiante hacia un nivel inmediatamente superior de posibilidades (zona de desarrollo próximo) con respecto a su nivel actual (zona real de aprendizaje), por lo menos hasta que el estudiante pueda desempeñarse bien de manera independiente. De este modo, es necesaria una conducción cuidadosa del proceso de aprendizaje, en donde la atenta observación del docente permita al estudiante realizar tareas con distintos niveles de dificultad.

  • Promover el trabajo cooperativo:

Esto significa ayudar a los estudiantes a pasar del trabajo grupal espontáneo a un trabajo en equipo, caracterizado por la cooperación, la complementariedad y la autorregulación. Se trata de un aprendizaje vital hoy en día para el desarrollo de competencias.
Desde este enfoque, se busca que los estudiantes hagan frente a una situación retadora en la que complementen sus diversos conocimientos, habilidades, destrezas, etc. Así el trabajo cooperativo y colaborativo les permite realizar ciertas tareas a través de la interacción social, aprendiendo unos de otros, independientemente de las que les corresponda realizar de manera individual.

  • Promover el pensamiento complejo:


La educación necesita promover el desarrollo de un pensamiento complejo para que los estudiantes vean el mundo de una manera integrada y no fragmentada, como sistema interrelacionado y no como partes aisladas, sin conexión. Desde el enfoque por competencias, se busca que los estudiantes aprendan a analizar la situación que los desafía relacionando sus distintas características a fin de poder explicarla. El ser humano al que la escuela forma es un ser físico, biológico, psíquico, cultural, histórico y social a la vez; por lo tanto, la educación debe ir más allá de la enseñanza de las disciplinas y contribuir a que tome conocimiento y conciencia de su identidad compleja y de su identidad común con los demás seres humanos. Reconocer, además, la complejidad de la realidad requiere ir más allá de la enseñanza de las disciplinas, pues actualmente las distintas disciplinas colaboran entre sí y complementan sus enfoques para poder comprender más cabalmente los problemas y desafíos de la realidad en sus múltiples dimensiones. 


¿QUÉ PROPONE SERGIO TOBÓN PARA EL PROCESO DE E - A?

Sergio Tobón propone el enfoque por competencias que puede llevarse a cabo desde cualquiera de los modelos pedagógicos existentes, o desde una integración de ellos, también implica cambios y transformaciones en los niveles educativos, seguir este enfoque es comprometerse con una docencia de calidad, buscando asegurar el aprendizaje de los estudiantes.

Se debe orientar al personal docente con metas, evaluación y estrategias didácticas. Entonces se podrá apreciar un cambio en la Enseñanza - Aprendizaje; cambio que no es hacer más practico el saber, o integrar la teoría con la práctica.

Hay diversas metodologías para describir la competencia en el currículo y en los módulos de formación, así tenemos:

  • Estructura de una competencia: Se describen los elementos que la componen y los problemas, luego en cada elemento se determinan: los contenidos de los saberes esenciales, indicadores de desempeño y evidencias.


Clases de competencias:
ü  Competencias genéricas: competencias comunes a una rama profesional. Por ejemplo: educación, ingeniería, veterinaria, etc.

ü  Competencias específicas: son propias de cada profesión y le dan identidad a una ocupación.

  •   Descripción de las competencias: Se recomienda describir cada unidad de competencia con los siguientes componentes: un verbo de desempeño, un objeto, una finalidad y una condición de calidad.

En la enseñanza aprendizaje implica que el aprendizaje comienza a ser el centro de la educación, más que la enseñanza. En vez de centrarnos en cómo dar clase y preparan los recursos didácticos, para ello el reto es establecer con que aprendizajes llegan los estudiantes, cuáles son sus expectativas, que han aprendido, que no han aprendido, cuáles son sus estilos de aprendizaje y como ellos pueden involucrarse de forma activa en su propio aprendizaje.

Se han planteado diversas críticas al enfoque de competencias en la educación. A continuación se exponen algunas de estas críticas y la manera cómo se viene abordando:
§  Se orienta la educación a lo laboral, descuidando la formación disciplinar: La  formación laboral y profesional es una contribución muy importante del enfoque  de  competencias porque  permite  diseñar  los planes de  estudio con el  componente  laboral, buscando que  los estudiantes se conecten de forma  pertinente  con el mundo del trabajo. Esto, sin embargo, no se opone a la formación disciplinar y científica. Antes por el contrario, se busca potenciar esta formación y por ello se habla de competencias científicas, de tal manera que posibiliten en los estudiantes abordar y resolver problemas nuevos, con creatividad. El hecho de que hayan instituciones educativas que privilegien lo laboral no es propio del enfoque de competencias, sino de su proyecto educativo o de una inadecuada concepción de este enfoque. 

  •      El  enfoque  de  competencias se  centra en  el  hacer y descuida el ser: Esta es también una  crítica  frecuente  al enfoque  de  competencias en la  educación y  radica en que los programas de  formación y certificación de competencias laborales han tendido a enfatizar en la ejecución de actividades y tareas, con un  bajo grado de consideración de los valores y actitudes. Sin embargo, esto se ha  comenzado a superar en los últimos años al ponerse de plano que la dimensión  afectivo motivacional es fundamental para  realizar cualquier  actividad  con  idoneidad, pues allí está  presente  el querer, la  motivación por el trabajo bien  hecho, la responsabilidad en lo que se hace, la disposición a aprender, etc. Es por ello, que  una  definición compleja,  sistémica e  integral de  las competencias contiene  no sólo la  dimensión  cognoscitiva  y la  dimensión del hacer, sino 8  también la  dimensión del ser, en el proceso de  desempeño. Y  no se  puede  plantear que  la  idoneidad  es sólo idoneidad  para  realizar con excelencia  un  trabajo al servicio  de los intereses económicos empresariales, sino que  la  idoneidad es saberse desempeñar con excelencia también en los demás planos de  la vida humana. 

  •   Las competencias son lo que siempre hemos hecho: Esta es una crítica frecuente por parte de los docentes. Lo que hay en el fondo es una resistencia al cambio que impide a los docentes estudiar con profundidad este enfoque y comparar sus contribuciones con lo que se ha hecho tradicionalmente en la educación. En esta medida, es claro que el enfoque de competencias tiene una serie de importantes contribuciones a la educación, como son: 

1.  Énfasis en la gestión de la calidad del aprendizaje y de la docencia.
2.  Formación orientada al desempeño idóneo mediante la integración del conocer, con el ser y el hacer.
3. Estructuración de los programas de formación acorde con el estudio sistemático de los requerimientos del contexto (Tobón, 2005).
4.    Evaluación de los aprendizajes mediante criterios construidos en colectivo con referentes académicos y científicos. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
  •   Tobón, S. (2006). Aspectos básicos de la formación basada en competencias. Talca: Proyecto Mesesup.

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