El desarrollo de
competencias plantea el desafío pedagógico de cómo enseñar para que los
estudiantes aprendan a actuar de manera competente. En ese sentido, se han
definido orientaciones para aplicar el enfoque pedagógico del Currículo
Nacional de la Educación Básica, las cuales se enmarcan en las corrientes socio
constructivistas del aprendizaje.
Estas orientaciones deben ser tomadas en cuenta por los
docentes en la planificación, ejecución y evaluación de los procesos de
enseñanza y aprendizaje en los espacios educativos. A continuación se presentan
y describen cada una de ellas:
- Partir de situaciones significativas:
Implica
diseñar o seleccionar situaciones que respondan a los intereses de los estudiantes
y que ofrezcan posibilidades de aprender de ellas. Cuando esto ocurre, los
estudiantes pueden establecer relaciones entre sus saberes previos y la nueva
situación. Por este motivo se dice que cuando una situación le resulta
significativa al estudiante, puede constituir un desafío para él. Estas
situaciones cumplen el rol de retar las competencias del estudiante para que
progresen a un nivel de desarrollo mayor al que tenían. Para que este
desarrollo ocurra, los estudiantes necesitan afrontar reiteradamente
situaciones retadoras, que les exijan seleccionar, movilizar y combinar
estratégicamente las capacidades o recursos de las competencias que consideren
más necesarios para poder resolverlas. Las situaciones pueden ser experiencias
reales o simuladas pero factibles, seleccionadas de prácticas sociales, es
decir, acontecimientos a los cuales los estudiantes se enfrentan en su vida
diaria. Aunque estas situaciones no serán exactamente las mismas que los
estudiantes enfrentarán en el futuro, sí los proveerán de esquemas de
actuación, selección y puesta en práctica de competencias en contextos y
condiciones que pueden ser generalizables.
- Generar interés y disposición como condición para el aprendizaje:
Es más fácil que los estudiantes se involucren en las
situaciones significativas al tener claro qué se pretende de ellas y al sentir
que con ello se cubre una necesidad o un propósito de su interés (ampliar
información, preparar algo, entre otros.).
Así, se favorece la autonomía de los estudiantes y su
motivación para el aprendizaje a medida de que puedan participar plenamente de
la planificación de lo que se hará en la situación significativa. Se
responsabilizarán mejor de ella si conocen los criterios a través de los cuales
se evaluarán sus respuestas y más aún si les es posible mejorarlas en el
proceso. Hay que tener en cuenta que una situación se considera significativa
no cuando el profesor la considera importante en sí misma, sino cuando los
estudiantes perciben que tiene sentido para ellos. Solo en ese caso puede
brotar el interés.
- Aprender haciendo:
El desarrollo de las competencias se coloca en la
perspectiva de la denominada «enseñanza situada», para la cual aprender y hacer
son procesos indesligables, es decir, la actividad y el contexto son claves
para el aprendizaje. Construir el conocimiento en contextos reales o simulados
implica que los estudiantes pongan en juego sus capacidades reflexivas y
críticas, aprendan a partir de su experiencia, identificando el problema,
investigando sobre él, formulando alguna hipótesis viable de solución,
comprobándola en la acción, entre otras acciones.
- Partir de los saberes previos:
Consiste en recuperar y activar, a través de preguntas o
tareas, los conocimientos, concepciones, representaciones, vivencias, creencias,
emociones y habilidades adquiridos previamente por el estudiante, con respecto
a lo que se propone aprender al enfrentar la situación significativa. Estos
saberes previos no solo permiten poner al estudiante en contacto con el nuevo
conocimiento, sino que además son determinantes y se constituyen en la base del
aprendizaje, pues el docente puede hacerse una idea sobre cuánto ya sabe o
domina de lo que él quiere enseñarle. El aprendizaje será más significativo
cuantas más relaciones con sentido sea capaz de establecer el estudiante entre
sus saberes previos y el nuevo aprendizaje.
- Construir el nuevo conocimiento:
Se requiere que el estudiante maneje, además de las
habilidades cognitivas y de interacción necesaria, la información, los
principios, las leyes, los conceptos o teorías que le ayudarán a entender y
afrontar los retos planteados dentro de un determinado campo de acción, sea la
comunicación, la convivencia, el cuidado del ambiente, la tecnología o el mundo
virtual, entre otros. Importa que logre un dominio aceptable de estos
conocimientos, así como que sepa transferirlos y aplicarlos de manera
pertinente en situaciones concretas.
La diversidad de conocimientos necesita aprenderse de
manera crítica: indagando, produciendo y analizando información, siempre de
cara a un desafío y en relación al desarrollo de una o más competencias
implicadas.
- Aprender del error o el error constructivo:
El error suele ser considerado solo como síntoma de que
el proceso de aprendizaje no va bien y que el estudiante presenta deficiencias.
Desde la didáctica, en cambio, el error puede ser empleado más bien de forma
constructiva, como una oportunidad de aprendizaje, propiciando la reflexión y
revisión de los diversos productos o tareas, tanto del profesor como del
estudiante. El error requiere diálogo, análisis, una revisión cuidadosa de los
factores y decisiones que llevaron a él. Esta forma de abordarlo debe ser
considerada tanto en la metodología como en la interacción continua profesor -
estudiante.
- Generar el conflicto cognitivo:
Requiere plantear un reto cognitivo que le resulte
significativo al estudiante cuya solución permita poner en juego sus diversas
capacidades. Puede tratarse de una idea, una información o de un comportamiento
que contradice y discute sus creencias. Se produce, entonces, una desarmonía en
el sistema de ideas, creencias y emociones de la persona. En la medida que
involucra su interés, el desequilibrio generado puede motivar la búsqueda de
una respuesta, lo que abre paso a un nuevo aprendizaje.
- Mediar el progreso de los estudiantes de un nivel de aprendizaje a otro superior:
La mediación del docente durante el proceso de
aprendizaje supone acompañar al estudiante hacia un nivel inmediatamente
superior de posibilidades (zona de desarrollo próximo) con respecto a su nivel
actual (zona real de aprendizaje), por lo menos hasta que el estudiante pueda
desempeñarse bien de manera independiente. De este modo, es necesaria una
conducción cuidadosa del proceso de aprendizaje, en donde la atenta observación
del docente permita al estudiante realizar tareas con distintos niveles de
dificultad.
- Promover el trabajo cooperativo:
Esto significa ayudar a los estudiantes a pasar del
trabajo grupal espontáneo a un trabajo en equipo, caracterizado por la
cooperación, la complementariedad y la autorregulación. Se trata de un
aprendizaje vital hoy en día para el desarrollo de competencias.
Desde este enfoque, se busca que los estudiantes hagan
frente a una situación retadora en la que complementen sus diversos
conocimientos, habilidades, destrezas, etc. Así el trabajo cooperativo y
colaborativo les permite realizar ciertas tareas a través de la interacción
social, aprendiendo unos de otros, independientemente de las que les
corresponda realizar de manera individual.
- Promover el pensamiento complejo:
La educación necesita promover el desarrollo de un
pensamiento complejo para que los estudiantes vean el mundo de una manera
integrada y no fragmentada, como sistema interrelacionado y no como partes
aisladas, sin conexión. Desde el enfoque por competencias, se busca que los
estudiantes aprendan a analizar la situación que los desafía relacionando sus
distintas características a fin de poder explicarla. El ser humano al que la
escuela forma es un ser físico, biológico, psíquico, cultural, histórico y
social a la vez; por lo tanto, la educación debe ir más allá de la enseñanza de
las disciplinas y contribuir a que tome conocimiento y conciencia de su
identidad compleja y de su identidad común con los demás seres humanos.
Reconocer, además, la complejidad de la realidad requiere ir más allá de la
enseñanza de las disciplinas, pues actualmente las distintas disciplinas
colaboran entre sí y complementan sus enfoques para poder comprender más
cabalmente los problemas y desafíos de la realidad en sus múltiples
dimensiones.
¿QUÉ PROPONE SERGIO
TOBÓN PARA EL PROCESO DE E - A?
Sergio
Tobón propone el enfoque por competencias que puede llevarse a cabo desde
cualquiera de los modelos pedagógicos existentes, o desde una integración de
ellos, también implica cambios y transformaciones en los niveles educativos,
seguir este enfoque es comprometerse con una docencia de calidad, buscando
asegurar el aprendizaje de los estudiantes.
Se
debe orientar al personal docente con metas, evaluación y estrategias
didácticas. Entonces se podrá apreciar un cambio en la Enseñanza - Aprendizaje;
cambio que no es hacer más practico el saber, o integrar la teoría con la
práctica.
Hay
diversas metodologías para describir la competencia en el currículo y en los
módulos de formación, así tenemos:
- Estructura de una competencia: Se describen los elementos que la componen y los problemas, luego en cada elemento se determinan: los contenidos de los saberes esenciales, indicadores de desempeño y evidencias.
Clases de competencias:
ü Competencias genéricas: competencias comunes a una rama
profesional. Por ejemplo: educación, ingeniería, veterinaria, etc.
ü Competencias específicas: son propias de cada profesión y
le dan identidad a una ocupación.
- Descripción de las competencias: Se recomienda describir cada unidad de competencia con los siguientes componentes: un verbo de desempeño, un objeto, una finalidad y una condición de calidad.
En
la enseñanza aprendizaje implica que el aprendizaje comienza a ser el centro de
la educación, más que la enseñanza. En vez de centrarnos en cómo dar clase y
preparan los recursos didácticos, para ello el reto es establecer con que
aprendizajes llegan los estudiantes, cuáles son sus expectativas, que han
aprendido, que no han aprendido, cuáles son sus estilos de aprendizaje y como
ellos pueden involucrarse de forma activa en su propio aprendizaje.
Se han
planteado diversas críticas al enfoque de competencias en
la educación. A continuación se exponen algunas de estas
críticas y la manera cómo se viene abordando:
§ Se orienta la educación a
lo laboral, descuidando la formación disciplinar: La
formación laboral y profesional es una contribución muy
importante del enfoque de competencias porque
permite diseñar los planes de estudio con el
componente laboral, buscando que los estudiantes se conecten de
forma pertinente con el mundo del trabajo. Esto, sin embargo,
no se opone a la formación disciplinar y científica. Antes
por el contrario, se busca potenciar esta formación y
por ello se habla de competencias científicas, de tal manera que posibiliten
en los estudiantes abordar y resolver problemas nuevos, con creatividad.
El hecho de que hayan instituciones educativas que privilegien
lo laboral no es propio del enfoque de competencias, sino
de su proyecto educativo o de una inadecuada concepción
de este enfoque.
- El enfoque de competencias se centra en el hacer y descuida el ser: Esta es también una crítica frecuente al enfoque de competencias en la educación y radica en que los programas de formación y certificación de competencias laborales han tendido a enfatizar en la ejecución de actividades y tareas, con un bajo grado de consideración de los valores y actitudes. Sin embargo, esto se ha comenzado a superar en los últimos años al ponerse de plano que la dimensión afectivo motivacional es fundamental para realizar cualquier actividad con idoneidad, pues allí está presente el querer, la motivación por el trabajo bien hecho, la responsabilidad en lo que se hace, la disposición a aprender, etc. Es por ello, que una definición compleja, sistémica e integral de las competencias contiene no sólo la dimensión cognoscitiva y la dimensión del hacer, sino 8 también la dimensión del ser, en el proceso de desempeño. Y no se puede plantear que la idoneidad es sólo idoneidad para realizar con excelencia un trabajo al servicio de los intereses económicos empresariales, sino que la idoneidad es saberse desempeñar con excelencia también en los demás planos de la vida humana.
- Las competencias son lo que siempre hemos hecho: Esta es una crítica frecuente por parte de los docentes. Lo que hay en el fondo es una resistencia al cambio que impide a los docentes estudiar con profundidad este enfoque y comparar sus contribuciones con lo que se ha hecho tradicionalmente en la educación. En esta medida, es claro que el enfoque de competencias tiene una serie de importantes contribuciones a la educación, como son:
1. Énfasis en la gestión de la calidad del
aprendizaje y de la docencia.
2. Formación orientada al desempeño
idóneo mediante la integración del conocer, con el ser y el
hacer.
3. Estructuración de los programas de formación
acorde con el estudio sistemático de los requerimientos del contexto (Tobón, 2005).
4. Evaluación de los aprendizajes
mediante criterios construidos en colectivo con referentes académicos
y científicos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Tobón, S. (2006). Aspectos básicos de la formación basada en competencias. Talca: Proyecto Mesesup.
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